"Salud, Derechos y Justicia".

POSICIONAMIENTO DE SALUD DERECHOS Y JUSTICIA A.C. Y DVVIMSSANTE EL ANUNCIO DE LA INCOPORACIÓN DE MEDICAMENTOS INNOVADORES PARA LA HEPATITIS C EN EL IMSS, EFECTUADO POR EL MTRO. MIKEL ARRIOLA PEÑALOSA

 

Salud Derechos y Justicia A.C  y DVVIMSS saludamos y reconocemos que las medidas para la atención de la hepatitis C,  anunciadas por el Mtro. Mikel Arriola, Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), constituyen un paso importante para proveer terapias efectivas para un sector de la población que hasta hoy ha visto limitadas sus posibilidades de acceso a la salud.

No obstante, consideramos necesario señalar que el anuncio realizado el pasado 10 de abril sobre la incorporación de los medicamentos Sofosbuvir-Ledipasvir y Ombitasvir, Paritaprevir, Ritonavir y Dasabuvir, para el tratamiento y cura de la hepatitis C en el IMSS, ha dejado sin aclarar algunos aspectos sustanciales para su ejecución, y convocamos al titular del instituto para que ofrezca la información correspondiente.

 

Los casos de hepatitis C en el IMSS

 

En primer término, resulta evidente la dificultad para contar con un censo de los casos de hepatitis C en México debido al carácter asintomático de la infección, por lo que es necesario, para conocer el estado actual de la epidemia, que el IMSS haga público el censo de casos de derechohabientes diagnosticados.

El Mtro. Mikel Arriola ha informado que en el instituto se cuenta con información de 81 mil personas con VHC; al respecto, consideramos que para ofrecer tratamiento, e incluso para orientar futuros programas de diagnóstico, se requiere conocer dónde están y en qué condiciones se encuentran dichos pacientes. Por ejemplo, conocer cuál es la población con VHC por entidad federativa, segmentos etarios con mayor prevalencia, número de hombres y de mujeres con VHC, etc., permitirá evaluar la pertinencia de establecer ocho hospitales como parte del Sistema Nacional de Revisión de Diagnóstico y Referencia anunciado, así como evaluar los costos y tiempos en los que se alcanzará al 100% de la población que requiera las nuevas terapias.

 

Por otra parte, las cifras ofrecidas por el director del IMSS generan preguntas que requieren respuestas para comprender el alcance de las medidas anunciadas. Por ejemplo, si actualmente hay 7 mil derechohabientes bajo tratamiento para la hepatitis C ¿cuál es el estado del resto de los 81 mil? ¿Cuántos han estado bajo tratamiento? ¿En qué fase de la infección se encuentran? ¿Cuál es el pronóstico de personas susceptibles de recibir las nuevas terapias?

 

La normativa necesaria

 

La misma propuesta presentada por el Mtro. Arriola muestra la necesidad de contar de manera urgente con la normativa que regirá el proceso para establecer el Sistema Nacional de Revisión de Diagnóstico y Referencia, especialmente sí, como afirmó en entrevista con Carmen Aristegui, se espera iniciar con los primeros tratamientos en un mes y medio.

La normativa no sólo deberá indicar los hospitales que se convertirán en centros de referencia en el país, también deberá definir el personal especializado que será asignado; los mecanismos para establecer la referencia de pacientes desde primero, segundo y tercer nivel; los estudios especializados con que deberán contar (ejemplos) y los centros en donde deberán ser realizados; mecanismos para la entrega oportuna de tratamiento para VHC y mecanismos para monitoreo de efectividad de los mismos, entre otros aspectos que deben resolverse con estricto apego a una normativa.

 

Criterios para acceso a tratamiento

 

En este punto destaca de manera especial el hecho de que no hay claridad sobre los criterios que definirán quiénes podrán acceder al tratamiento y en qué momento.

 

Se anunció que entre 2017 y 2018, un total de 1600 pacientes del IMSS con VHC recibirán los medicamentos innovadores que permitirán tener un alto índice curativo, sin embargo, esa cifra sólo representa menos del 25% de los pacientes que actualmente reciben tratamiento con medicamentos no innovadores. ¿Quiénes de los 7 mil pacientes integrarán el primer grupo bajo tratamiento innovador? ¿Cuándo y en qué orden se integrarán los demás, no solo el resto de los 7 mil, sino de los 81 mil pacientes diagnosticados del IMSS?

 

El Mtro. Mikel Arriola ha señalado que se empezará con tratamiento para los casos de mayor gravedad, de mayor antigüedad y casos en que se requieran trasplantes, pero estas características las reúnen muchos de los 81 mil pacientes diagnosticados. Es necesario preguntar ¿cómo se garantizará que el tratamiento sea provisto a los pacientes que lo requieran en el momento en que lo necesiten? ¿Se establecerá una lista de espera para inicio de tratamiento, una selección por sorteo? Con los factores señalados por el director del IMSS y el reducido número de pacientes que puede atender en inicio la institución ¿en cuántos años se espera alcanzar el 100% de los pacientes que requieren el tratamiento?

Las preguntas previas son relevantes en la medida que pueden clarificar la forma en que se garantizará el acceso al derecho a la salud en un tema específico y de alto impacto social y económico.

Adicionalmente, las respuestas podrán convertirse en elementos de información básica para los derechohabientes, ya que no basta con anuncios espectaculares en medios de comunicación, se requiere precisión. Muchas de las personas con VHC que reciben atención en el IMSS han iniciado una búsqueda de información para saber cuándo y dónde podrán tener acceso a los tratamientos.

 

Coinfección VIH-VHC

 

Otro aspecto que nos preocupa de sobremanera es la omisión del tema de la coinfección VIH-VHC en la propuesta presentada por el Mtro. Mikel Arriola.

 

El tema es relevante aunque se carece de datos precisos sobre el número de personas derechohabientes del IMSS que viven simultáneamente con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana y el Virus de la Hepatitis C, de ahí la necesidad de contar con el censo antes señalado.

 

La importancia de este tema radica en dos ejes: por una parte, el hecho de que los pacientes con coinfección VIH-VHC presentan tasas aceleradas de progresión a etapas avanzadas de hepatitis; en segundo lugar, la historia natural del VIH y la del VHC, que por el uso de tratamientos antirretrovirales para el VIH y el manejo de fallas al tratamiento debido a la aparición de resistencia a los medicamentos, demandan una serie de conocimientos altamente especializados que deben integrarse en los procesos de atención de la hepatitis C con medicamentos innovadores.

Ninguno de estos temas ha sido incluido hasta ahora, aunque por el impacto sería conveniente considerar la inclusión de un centro de referencia especializado en los casos de coinfección.

 

Una cuestión más que resulta sustancial para asegurar el éxito de la incorporación de medicamentos innovadores en el tratamiento de la hepatitis C y que tampoco fue mencionada en la propuesta presentada por el director IMSS, es la forma en la que esta estrategia se inscribe en una política de salud pública mucho más amplia y que debiera estar siendo coordinada por la Secretaría de Salud del gobierno federal. Es decir, considerando que la epidemia de hepatitis C es un problema de salud pública que trasciende las instituciones, se requieren acciones coordinadas, por ejemplo, para establecer programas de diagnóstico o inicio temprano de tratamiento, que en otras epidemias han contribuido eficientemente en la reducción de su impacto.

 

Por todo lo anterior, reiteramos la necesidad de que el Instituto Mexicano del Seguro Social informe los detalles que pueden dar cuerpo y sustancia a un plan de atención de la hepatitis C anunciado con bombo y platillo, pero sin la claridad necesaria que garantice el bienestar de los pacientes.

 

 

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